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El
dibujo siempre fue parte esencial de mi vida, desde que siendo preadolescente
ingresé a la Escuela de Bellas Artes de la provincia de Tucumán,
República Argentina, desde antes seguramente, cuando hacía
prolijas reproducciones de vírgenes, santos, Patos Donald,
Tarzanes, etc. en los cuadernos escolares para admiración de
mis maestros y compañeritos. La educación por el arte
aún no había llegado a aquel pueblito de provincias
Los Gutiérrez donde nací, por lo tanto a
nadie se le ocurría que los niños podíamos no
solo copiar sino también crear mundos mágicos con lápices
y pinceles, a mí tampoco, o quizás, si cada vez que
sentía muy dentro mío aquella fuerza misteriosa deseosa
de apropiarse de las formas y los colores para fabricar vaya a saber
qué paraísos.
Era lindo el Tucumán de entonces, con sus cañaverales,
sus trabajadores autóctonos y los golondrinas, la zafra azucarera
en su plenitud y donde los hijos podían aspirar a horizontes
mejores a los de sus padres. En San Miguel, la capital, bullía
la cultura en sus teatros, cines, museos, entre los artistas, grupos
independientes y sobre todo en la Universidad, de excelente nivel
académico. A ella pertenecía el Departamento de Artes,
por donde pasaron maestros de la talla de Lino Spilimbergo y Lajos
Szalay, casa de estudios donde completé mi formación.
Luego recalé en Buenos Aires, donde vivo y trabajo desde 1971. |
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Soy
de aquellos dibujantes que aman la línea, la trama y sobre
todo el blanco y negro más los grises, desde donde paradójicamente
intentan mostrar todos los colores, expresarlos en imágenes
con esa economía de medios. Ello no impidió que intentara
manifestarme con el color, desde la pintura propiamente dicha o incorporándolo
en el dibujo usando técnicas afines, tales como la acuarela
y el pastel. Justamente ese afán de búsqueda y experimentación
me llevó a incursionar en las técnicas digitales, lo
cual hago desde el año 2000, aspirando a no entrar en contradicción
con el artista de caballete que soy, ni con mi propia imagen, sino
complementarlos y enriquecerlos.
Quiero que la digitalización de imágenes sea una herramienta
más, con sus nuevas e inmensas posibilidades, pero no por ello
superior al humilde lápiz o el viejo pincel. En la Historia
del Arte un delicado hilo enlaza las pinturas de las Cuevas de Altamira
con las más modernas manifestaciones estéticas. |
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